
Una 'drag queen' con barba, que lucía un vestido rosa de bailarina irrumpió en la tarde del jueves en el centro de prensa del G8 en Deauville para denunciar las "promesas incumplidas" por los jefes de Estado y de Gobierno en la lucha contra el sida.
'Miss promesas G8' decía la banda rosa brillante que vestía el militante de la organización de lucha contra el sida Act up que apareció en la inmensa sala de prensa instalada frente a las pistas del hipódromo de Deauville, lujoso balneario del noroeste de Francia.
"Las promesas no cumplidas son las promesas que matan" o "G8: credibilidad cero" eran algunos de los eslóganes denunciados en octavillas distribuidas por algunos militantes que acompañaban a la drag-queen.
Un comunicado de Act up y Aides (Ayudas) recordó el jueves en Deauville que la cumbre del G8 de Gleneagles (Escocia) se había comprometido "solemnemente que en 2010 todos los enfermos del mundo tendrán acceso al tratamiento contra el VIH". Sin embargo, ambas entidades aseguran que "en 2011, el 70% de los enfermos del planeta no tienen acceso a los antirretrovirales".
"El tiempo de las promesas se acabó. El sida, la primera catástrofe sanitaria mundial, ya no figura en la agenda" del G8, afirma el mismo comunicado que insta a los países más industrializados del mundo a "comprometerse a dedicar el 0,05% de su PIB para permitir un acceso universal al tratamiento".
Deauville, ciudad blindada durante los dos días de la Cumbre, está vigilada por 12.000 policías y gendarmes, y en la cual hay que circular con una acreditación oficial para periodistas, delegaciones, ONG y vecinos.