miércoles, 19 de marzo de 2008

Feliz semana santa!!!

3 comentarios:

Anónimo dijo...

e-mail espero que mis comentarios te ayuden a tener mas audiencia,,esto esta peor que la sexta,,,te ayudare a ganar mas dinero y que te puedas pagar un buen viaje,,,,,,,,,,hugo_masss,,chao

Kazilar dijo...

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Anónimo dijo...

8 de julio de 2008 IMPRIMIR VOLVER AL INICIO

¡Llegó la cantina!

Reinaldo Cosano Alén, Sindical Press

LA HABANA, Cuba, julio (www.cubanet.org) – La recepcionista anunció, en voz baja:
-¡Llegó la cantina!

De inmediato se suspendió el trabajo. El recién llegado sacó de la mochila los recipientes con la comida. El comensal recibía, además del condumio, un papel con el menú del día siguiente. Los clientes decidían rápido y pagaban por adelantado. La operación gastronómica ilícita no duró ni lo que el clásico merengue.

En la antesala de la oficina, alguien que esperaba para concluir una gestión oficial, encendiendo su imaginación, empezó a tararear un viejo tema de la orquesta Aragón: Ya llegó, la cantina, a que tú no me adivinas lo que viene arriba. A que tú no me adivinas lo que viene abajo. A que tú no me adivinas dónde está el tasajo….

Una joven preguntó:

-¿Qué es tasajo?

Varias generaciones de cubanos ignoran de qué es una buena tasajada, parte de la dieta del cubano antes de 1959, principalmente en los campos, donde no había electricidad, y el tasajo, seco y salado, se conservaba durante un tiempo sin refrigeración. El romance con este tipo de carne se acabó cuando el estado centralizó las importaciones.

A principios de la década de los años noventa del siglo pasado, el gobierno autorizó la apertura de pequeños restaurantes privados, conocidos como “paladares”. En poco tiempo cerró con siete llaves el otorgamiento de los correspondientes permisos. Frente a lo absurdo de la prohibición, la respuesta natural ha sido el negocio clandestino de venta de comida a domicilio y en los centros de trabajo donde no existe el comedor obrero o que, existiendo, la comida que se sirve no satisface ni a un sinsonte platanero.

Como hace medio siglo, la cantina vuelve a formar parte del ajetreo popular. A ver entonces quién adivina lo que viene arriba. Aunque ahora no es muy difícil averiguarlo.










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